Antonia sale a bailar con unas amigas a una fiesta, de repente se pierde del grupo y comienza a conversar con una mujer que se encuentra en el baño. La mujer es simpática y atractiva, y luego de un rato se muestra abiertamente lesbiana e interesada por Antonia. A pesar de que Antonia reconoce que la mujer es muy guapa, ella se identifica como heterosexual y sólo ha estado con hombres por lo que le explicita que no está interesada. Antonia y la mujer siguen conversando y en un momento deciden ir a bailar, ambas han tomado bastante, entre la música el alcohol y el calor se besan, terminando todo en un encuentro sexual. ¿Significa que Antonia es Lesbiana?

Comenzaré por explicitar que las orientaciones sexuales son mas que una simple atracción física, se relacionan con una necesidad de cercanía, intimidad y proyección con un otro. Desde aquí retomo la definición de orientación sexual que les presenté el post pasado: “Capacidad de cada persona de sentir una profunda atracción emocional, afectiva y sexual por personas de un género diferente al suyo, de su mismo género o de más de un género, así como a la capacidad de mantener relaciones íntimas y sexuales con personas”.

Esto significa que el hecho de que una persona tenga uno o varios encuentros sexuales con alguien del mismo género, no implica necesariamente que la orientación sea homo o bisexual, si no hay una atracción en los planos emocionales y afectivos.

A veces un encuentro sexual, abre la posibilidad de reconocer una atracción profunda mas allá de lo puramente sexual, sin embargo no es una condición. Así por ejemplo, mientras la mayoría de las personas que se identifican como heterosexuales no han tenido comportamientos homosexuales, muchos homosexuales suelen haber tenido relaciones sexuales con personas del género contrario antes de salir del closet.

Sin duda, el contexto cultural e histórico es relevante a la hora de abrirse estas nuevas experiencias, y considerar otras posibilidades de identificación. Pensemos por ejemplo, en los recintos penitenciarios, donde debido a la reclusión, personas heterosexuales pueden haber experimentado relaciones sexuales con alguien del mismo género.

En el fondo, se relaciona con separar la práctica sexual, de los componentes afectivos y emocionales, y entender que para algunas personas una relación sexual en sus diferentes expresiones con quien sea la persona, no conlleva necesariamente aspectos de orden amorosos, sino puramente sexuales.

Una situación similar ocurre con la juventud de hoy, que debido a un contexto social menos temeroso al estigma de la homofobia y una mayor separación entre el sexo y los vínculos afectivos, se permiten experiencias sexuales sin distinción de género o sexo, con menos preocupación en torno a como esto cambia o define su orientación. Así, aunque para muchos el clasificarse bajo alguna categoría sexual sigue siendo muy importante, para otros, en especial los mas jóvenes, la falta de etiqueta no es un problema.

Con respecto a Antonia, no tenemos respuesta. Quizás esta práctica con la mujer quede sólo en este único encuentro sexual, quizás en varios o tal vez reconoce algo mas que una simple práctica y descubre sentimientos y emociones que no conocía con respecto a esta u otras mujeres, identificándose con una orientación bisexual, lésbica u otra.